“AGUA QUE ESTA MANANDO ENTRE ARENA Y PIEDRA” (PRIMERA PARTE)

Actualizado: jun 17


Se va a relatar lo que hicieron los originarios (primeros pobladores) de la Delegación de San Juan Tlacotompa, para obtener y satisfacer su necesidad del importante líquido, que es el agua; así, como de sus manantiales.

En la actualidad hablar del agua, es entrar en controversia, sobre todo por la escasez mundial de ella, originada por la cantidad de personas que habitamos en el planeta. Crisis que no se experimenta de la misma manera; hay millones de personas que tienen su servicio continuo, pero hay poblaciones que no cuentan con ese recurso vital, generando conflictos severos.

Cuando se asientan los primeros pobladores de Ecatzingo en los montes del volcán Popocatépetl, no sufrían de agua. Ya que existían varios ríos que nacían del deshielo del volcán y recorrían extensas distancias, cruzando de un pueblo a otro. Además de la existencia de diversos e importantes nacimientos de agua, llamados manantiales.

En el año de 1927 el presidente municipal Eulalio Rosales, informa al Gobierno del Estado de México, que “… Ecatzingo. Cuenta con un pequeño rio de un surco de agua”, “Tecomaxusco. Tiene una paja de agua (medida antigua) en el paraje de Huitzilac y otro ojo de agua, que se reúne en una pila en el mismo rumbo” y “Tlacotompa. Tiene un arroyo pequeño, Estas aguas pequeñas son para el uso de los vecinos y de los animales”.

El 6 de enero de 1930, el 1er. Comisario de San Juan Tlacotompa, Emigdio Ocampo informa al presidente municipal Pedro Yáñez Riverol, que “… recibió un oficio del ayudante municipal del pueblo de Xochitlan, Estado de Morelos”, y acompañarlo a Apapasco, para apartar las aguas que les corresponden a ellos. Siendo este uno de varios conflictos entre comunidades y entre el Estado de México y Morelos. Y para el 7 de febrero del mismo año los originarios de San Juan Tlacotompa a través de un escrito, le manifiestan al H. Ayuntamiento de Ecatzingo, la necesidad urgente “tomar el agua a distancia para el uso doméstico y para los ganados”; haciéndole de conocimiento, que “… el municipio es dueño de aguas que toman afluencia con el rio que se introducen a el Estado de Morelos. Nos permitimos enumerar con sus denominaciones las aguas que quedan fuera de la toma de agua y que nos permitimos solicitar: Collehualco, San Nicolás, El Gallo, Acachiquistla”.

Hipólito Riofrio, primer juez suplente de San Juan Tlacotompa, el día 21 de agosto de 1936, informa al C. Presidente Municipal. Que el C. Ricardo Toledano, pedía se le respetará su propiedad, colocando un cerco en el camino que conduce a la barranca, donde se encontraba el agua que ocupaban los vecinos para beber y para el servicio doméstico; sin embargo, por la existencia de piedras grandes en los dos caminos que habían, era imposible el caminar en ellos, obligando a los vecinos invadir la propiedad del C. Toledano.

En una noticia escrita por el juez auxiliar propietario Toledano, de San Juan Tlacotompa, informa al presidente municipal C. Simón Pineda, que en una junta de vecinos se acordó: la construcción de la escuela, y como urgente necesidad, se les dote de tubos de hierro para transportar el agua del manantial que se encuentra en el fondo de la barranca, a un lugar del pueblo, remediando el cargar cantaros o botes, que hacían un trabajo dilatado y penoso.

En 1940, reunidos los vecinos de la localidad de San Juan Tlacotompa y los jueces auxiliares C.C. Gonzalo Azures, Ricardo Toledano y Pedro Yáñez; estos últimos, proponen “…elevar el agua del paraje Achichilpaltitla, hasta punto céntrico” del poblado, formando para ese propósito la “Junta de Mejoras Materiales”, quedando electos: Hermenegildo Amaro, presidente; Aurelio Torres, vicepresidente; Catarino de la Rosa, Tesorero; Melquiades Anzures, Secretario y Joel Toledano como Vocal.

El Secretario General del Gobierno del Estado de México, en el año de 1952. le solicita al presidente municipal Ausencio Yáñez Castillo un informe respecto a una solicitud de los comisarios y vecinos del pueblo de San Juan Tlacotompa, en la que pedían “… proveerse del servicio de agua potable disponiendo de la que existe en los parajes llamados Apipilhuasco y Tlaltenco”; nombrados así, por los manantiales que se ubican ahí, esos brotes de agua, Apipilhuasco (Agua que esta manando entre arena y piedra) y Tlaltenco (En la orilla de los cerros).

Este escrito es solo una muestra de nuestra historia, de la historia de San Juan Tlacotompa, de Ecatzingo. Nos hace imaginar aquellos originarios, que vivieron con necesidades, que sufrieron, que lucharon, pero sobre todo que construyeron el Ecatzingo que ahora es. No se puede olvidar aquellas personas que fueron parte de nuestra historia.

En este artículo, se anexan fotografías que permiten ilustrar algunos lugares que se mencionan en los documentos.

INVESTIGACIÓN, RECOPILACIÓN Y FOTOGRAFÍA: PROFR. JOSÉ LUIS REYES SÁNCHEZ

(CRONISTA MUNICIPAL)

REFERENCIA DOCUMENTAL: ARCHIVO HISTÓRICO DEL MUNICIPIO DE ECATZINGO

COLABORACIÓN: FORTUNATO ESPINOZA PÉREZ

AGRADECIMIENTO POR TODO EL APOYO RECIBIDO DE LA DRA. ROCIÓ SOLÍS ROBLES, PRESIDENTA MUNICIPAL DEL H. AYUNTAMIENTO 2019 – 2021


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