"JUNTA PATRIÓTICA" DE ECATZINGO

La Guerra de Independencia da inicio la madrugada del 16 de septiembre de 1810 cuando el padre Miguel Hidalgo da el llamado “Grito de Dolores” y termina el 27 de septiembre de 1821 (11 años después) con la entrada triunfal del Ejercito Trigarante encabezado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero a la Ciudad de México. Marcando la vida del pueblo mexicano y poniendo fin al dominio español.

En agosto de 1825, un grupo de residentes de la Ciudad de México, se reunieron y organizaron algunas actividades para conmemorar el Grito de Dolores el 16 de septiembre. Estas personas fundaron lo que en un principio se llamó la Junta Cívica de Patriotas, y que más tarde se llamaría la Junta Patriótica. Los festejos se vieron pronto extendidos a otros días, como la noche del 15 de septiembre, también el 27 y 28 de septiembre, fechas en las que entro triunfante Iturbide a la Ciudad de México. Y obviamente estas celebraciones y la organización de la Junta Patriótica se replicaron en diversos Estados de la República Mexicana y sus municipios.

En el archivo del municipio de Ecatzingo de Hidalgo, Estado de México, se encuentran varios escritos: registros de cooperaciones, cortes de caja, contratos, nombramientos y programas de las ceremonias, documentos que nos describen como se realizaban las fiestas patrias. No se tiene precisión desde que fecha comenzó a desempeñarse la Junta Patriótica; porque en 1914 durante la Revolución Mexicana los archivos de la presidencia municipal fueron quemados, pero existen documentos desde el año de 1922 hasta 1947 dejando para el recuerdo la existencia de la Junta Patriótica.

Todo comenzaba cuando el Presidente Municipal recién tomaba posesión junto con sus regidores, secretario y sindico en una reunión de cabildo tenían que elegir a los elementos de la Junta Patriótica integrada por un presidente, un secretario y un tesorero, considerando en ellos su sentimiento de solidaridad y patriotismo. Se les entregaba un nombramiento escrito y desde ese momento y durante un año ellos eran los responsables de las Fiestas Nacionales, además a cada uno de los integrantes de la Junta Patriótica se les pedía nombrar diversos Vocales de Barrio. En las delegaciones de San Marcos Tecomaxusco y San Juan Tlacotompa, los elegían los Jueces Auxiliares en una junta vecinal y era el presidente municipal quien les entregaba su nombramiento.

Los integrantes de la Junta Patriótica junto con los vocales de barrio eran los responsables de organizar la fiesta a conmemorar, como eran: 5 de febrero, 5 de mayo, 18 de julio, 15 y 16 de septiembre, 12 de octubre, por mencionar algunas de ellas, de pedir cooperación o de cooperar cierta cantidad para cubrir los gastos, organizar los programas junto con los dos maestros de la escuela de niñas y de niños, de hacer los contratos de la orquesta sinfónica de maestro Francisco Yáñez, de este municipio o de alguna otra y hacer las compras correspondientes.

El día de la fiesta del 15 de septiembre se realizaba por la noche. Los integrantes de la Junta Patriótica y los vocales de barrio, ese día demostraban porque habían sido elegidos, ya que a primera hora se reunían en el salón de actos, que también era escuela de niñas, (se encontraba frente a lo que ahora es el Auditorio Municipal), todos ellos gustosos barrían y limpiaban el lugar, colocaban los mesa bancos de la escuela alrededor de la parte interna del salón, lo adornaban con papel de china tricolor, se colocaba telón donde quedaría el presídium; mientras los niños de las escuelas y los padres de familia se arreglaban. En las delegaciones se realizaba, frente a los juzgados correspondientes.

Desde la mañana los cohetes y la filarmónica anunciaba el inicio de la fiesta, ya por la tarde sonaban algunas canciones mientras las niñas y los niños de las escuelas llegaban bien vestidos y bañados, junto con sus papas que vestían con su ropa tradicional: faja, chincuete, blusa, rebozo y dos trenzas, en el caso de las mujeres y en los hombres calzón y camisa de manta, zarape, huaraches y sombrero. El salón lucia limpio y adornado, mientras era alumbrado con parafinas y faroles de petróleo. El programa comenzaba entonando con todo respeto, el himno nacional mexicano, al término se daba paso a los discursos que preparaban la profesora de la escuela de niñas, el profesor de la escuela de niños y uno que otra niña o niños, los cuales eran intercalados entre piezas musicales, poesías, recitaciones, coros, bailes y terminando con el Himno Nacional Mexicano. Ya pasando el programa cívico comenzaba la verbena, la banda o filarmónica tocaba piezas, mientras las personas adultas bailaban, tomaban alcohol, anís o jerez, comían galletas, los hombres que quisieran podían agarrar cigarros y fumar, jugando baraja, y decir alguno que otro verbo. Mientras los vocales de barrio cuidaban que los menores no bailaran y que los adultos no se taparan con sus zarapes y guarden la compostura.

El día 16 de septiembre se reunían las mujeres desde temprano, para preparar la comida que se daba al termino del programa de ese día y seguía celebrando la fiesta entre música, cohetes, y las participaciones de las niñas y niños de las escuelas de esta cabecera.

Al término de cada fiesta la Junta Patriótica le rendía un informe y corte de caja al presidente municipal en turno, donde describían que vocal y con cuánto dinero les apoyo. Anexaban los contratos y los cortes de caja de lo que gastaron, así como los programas que se realizaron.

Así el presidente municipal rendía un informe al Secretario General de Gobierno del Estado de México, de cómo se realizaron las fiestas en la cabecera y en cada una de las delegaciones que conforman el municipio de Ecatzingo.

Este 2020 nos toca vivir una nueva experiencia, muy distinta a lo que se vivió hace 100 años o el año anterior. Este año va a quedar marcado en el recuerdo de todos y dejara huella en la historia de nuestro municipio, del país y del mundo.

¡Viva México!

¡Viva México!

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